Hay momentos en la vida en los que sentimos que todo se oscurece.
Nos sentimos ahogados, sin respuestas, atrapados en una encrucijada o en un callejón sin salida. Y en esos momentos es muy fácil pensar que aquello que estamos viviendo será para siempre. Pero la vida, como un eclipse, también tiene sus momentos de oscuridad.
Durante unos instantes, la luz parece desaparecer. El día se transforma, los colores cambian y todo parece diferente. Y, sin embargo, sabemos que el sol sigue ahí.La oscuridad no ha llegado para quedarse. Es transitoria.
Así son también nuestros problemas.
A veces llegan con una fuerza que nos hace creer que no encontraremos una salida. Pero con el tiempo aparecen respuestas, personas, decisiones o caminos que nos devuelven poco a poco la claridad.Y entonces volvemos a ver los colores.
Por eso, si hoy estás viviendo un momento difícil, recuerda esto: no confundas un momento de oscuridad con el final de tu historia.La luz vuelve.
Y si hoy estás viviendo un momento feliz, disfrútalo. Vívelo intensamente, porque tampoco la felicidad es eterna.
La vida no es permanentemente luz, ni permanentemente oscuridad.
Es movimiento.
Es cambio.
Es aprendizaje.
Es un eclipse.
Así que vivamos. Disfrutemos cuando haya luz y tengamos paciencia cuando llegue la oscuridad.
Porque aunque durante unos instantes no podamos verla…La luz sigue estando ahí.
Contigo espacio…..